Dar el salto y empezar a invertir da miedo. Es completamente normal. Cuando has estado ahorrando con sudor y esfuerzo cada mes, la idea de poner ese dinero en un lugar donde «podría bajar» paraliza a cualquiera.
Por suerte, en el mundo de los ingresos pasivos no todo es bolsa, gráficos en rojo y verde o criptomonedas. Existe un primer escalón perfecto para novatos. Un lugar donde el riesgo de perder tu dinero es literalmente cero, pero que te permite empezar a generar ingresos automáticos desde el primer día.
Hablamos de las cuentas remuneradas y los depósitos a plazo fijo. En ingresospasivos.es te explicamos en qué consisten, sus diferencias y cómo elegir el mejor para ti.
¿Qué es una cuenta remunerada? (Liquidez total)
Imagina tu cuenta bancaria de toda la vida, esa en la que tienes domiciliada la nómina y los recibos. Ahora imagina que, solo por tener el dinero ahí aparcado, el banco te paga un porcentaje de interés cada mes.
Eso es exactamente una cuenta remunerada.
¿Cuáles son sus ventajas?
- Disponibilidad inmediata: Esta es su gran baza. Puedes sacar tu dinero, transferirlo o gastarlo cuando quieras, sin ningún tipo de penalización. Tu dinero no está bloqueado.
- Cero comisiones: La inmensa mayoría de los bancos digitales que ofrecen estas cuentas no cobran comisiones de mantenimiento ni de apertura.
- Ideal para el fondo de emergencia: Como vimos al hablar de la regla del 50/30/20, necesitas un colchón para imprevistos. La cuenta remunerada es el lugar perfecto para guardarlo: está seguro, a mano por si se rompe la caldera, y mientras tanto, te genera un dinerito extra.
¿Qué es un depósito a plazo fijo? (Mayor rentabilidad)
Un depósito es como hacerle un préstamo al banco. Tú le entregas una cantidad de dinero y acuerdas no tocarlo durante un tiempo determinado (3 meses, 6 meses, 1 año…). A cambio de ese compromiso, el banco te garantiza por contrato que te devolverá tu dinero más un interés fijo.
¿Cuáles son sus ventajas y desventajas?
- Rentabilidad conocida: Desde el minuto uno sabes exactamente cuántos euros vas a ganar el día que termine el plazo. Sin sorpresas.
- Suele pagar más que la cuenta remunerada: Como el banco sabe que no vas a sacar el dinero, te recompensa con un interés (TAE) ligeramente superior.
- El «problema» de la liquidez: Si tienes un imprevisto y necesitas sacar tu dinero antes de que acabe el plazo, el banco te dejará hacerlo, pero te aplicará una penalización (normalmente, perderás los intereses generados, aunque nunca perderás el dinero que pusiste).
La pregunta del millón: ¿Es mi dinero realmente seguro?
Sí. Esta es la gran diferencia entre esto y la inversión en bolsa.
Tanto las cuentas remuneradas como los depósitos en Europa están protegidos por el Fondo de Garantía de Depósitos (FGD). Esto significa que, incluso en el caso extremo e improbable de que tu banco quebrara y desapareciera mañana, el FGD del país correspondiente te devolvería tu dinero hasta un límite de 100.000€ por banco y persona.
Por lo tanto, mientras no superes esa cantidad en un solo banco, el riesgo de perder tus ahorros es cero.
¿Cuánto dinero real vas a ganar? (Sin falsas promesas)
Aquí venimos a hablar claro. No te vas a hacer rico con una cuenta remunerada ni con un depósito. Ese no es su objetivo. Su función es proteger tu dinero de la inflación (que no pierda valor) y darte tus primeros ingresos pasivos seguros.
Vamos a hacer un cálculo rápido y realista: Imagina que tienes 10.000€ ahorrados y los metes en una cuenta o depósito que te da un 3% TAE (un interés bastante común en bancos digitales hoy en día).
- Al acabar el año, habrás generado 300€ brutos.
- A eso hay que restarle los impuestos (Hacienda se queda un 19% de esos beneficios en España).
- Te quedan unos 243€ netos en tu bolsillo.
¿Te soluciona la vida? No. Pero son 243€ que antes no tenías, generados sin levantar un dedo, y que te pagan la factura de la luz de un par de meses o una escapada de fin de semana. Es tu primer ingreso pasivo real.
¿Cuál elegir para empezar hoy?
La estrategia más inteligente y sencilla para un principiante es combinar ambas:
- Mete el dinero que puedas necesitar a corto plazo (tu fondo de emergencia) en una cuenta remunerada.
- Si tienes ahorros extra que sabes seguro que no vas a tocar en el próximo año (por ejemplo, estás ahorrando para la entrada de una casa a largo plazo), mételos en un depósito para rascar un poco más de rentabilidad.
El primer paso es el más difícil, pero cuando veas el primer ingreso de intereses en tu app del banco, tu mentalidad sobre el dinero habrá cambiado para siempre.
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